Tuesday, February 14, 2006

tenis

Llegamos a la casa a eso de las once y media, después de una buena cena y cuarenta minutos de viaje en la ruta. Encontramos la heladera vacía y una rata muerta en el bidet. Apenas nos acomodamos, Pablo me preguntó si quería jugar al tenis. Era casi medianoche. Yo había estado desde el mediodía en la redacción, pero acepté. Agarramos las raquetas y estuvimos diez minutos buscando un tubo de pelotas Wilson. Fuimos hasta la cancha por un camino de grava apenas alumbrado por unos faroles de luz amarilla.

Pablo es cubano. Hace un par de años la hermana de mi mujer tuvo una accidente automovilístico cerca Tres Arroyos y se fue a hacer la rehabilitación a La Habana. Se casaron en Buenos Aires y ahora trabajan juntos. El apellido de Pablo es Álvarez Gato. Tiene un primo en la selección cubana de voley que es receptor y salió un par de veces “mejor sacador” de la liga italiana jugando para el Módena. Los dos son negros y nacieron cuando la revolución cubana ya no era tan entusiasta ni tan pujante.

Así que rodeamos unos árboles, entramos y encendimos los reflectores. Las canchas de polvo de ladrillo se iluminaron con un sonido seco. Estábamos solos. En la década del ochenta, mi viejo había sido capitán del equipo de tenis amateur del Club Italiano. De tanto acompañarlo a entrenar y jugar, algo me había quedado. Mi revés no se terminaba de ajustar por falta de uso, pero no hice tan mal papel.

Hemingway decía que había que trabajar todo el día hasta estar agotado y después comer, juegar al tenis, nadar, o realizar “alguna labor que te atonte sólo para mantener tu intestino en movimiento” y al día siguiente volver a escribir. Así que ahí estábamos, corriendo pelotas a la red y gritando. Del otro lado del alambrado, la oscuridad más impenetrable nos hacía sentir los únicos tenistas nocturnos del mundo. Cuando terminamos eran casi las dos de la mañana. Faltaban apenas unas horas para que Argentina dejara a Suecia afuera de la Davis.

6 Comments:

Anonymous voyeur said...

resetearse le digo yo.
ocio no creativo ni nada de eso. el verdadero ocio.

saludos. nos leemos.

9:55 AM  
Blogger Funes said...

¿Y en Buenos Aires juega?

10:37 AM  
Blogger Loli said...

Una rata muerta en el bidet?????????

10:48 AM  
Blogger superloyds said...

terra querido, el fulbo y el tenis no son incompatibles, a ver si vuelve a las canchas !
salu2

11:00 AM  
Anonymous Anonymous said...

Estimado Hemingway: siempre sospeché que llegaría el día en que podría realizarle una pequeña devolución -llena del top spin norteamericano- por haber incluido usted aquel vergonzoso (mucho más para mí que para usted) capítulo en su novela retrospectiva. Me refiero a su 'París era una fiesta', y sobre todo a aquello que denominó 'Una cuestión de tamaño'. Déjeme decirle, entonces, que la palabra bidet, como todo cazador debe saber, se escribe con b. Francis Scott Fitzgerald.

4:46 PM  
Blogger Terra said...

Gracias, Scott. Ya lo cambio. Usted sabe que entre nos, ud. siempre fue el más refinado y yo el más bruto.

4:52 PM  

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