Tuesday, March 29, 2005

mi versión de París (capítulo tres)

Los estudiantes me ayudaron y fui adaptánadome a una ciudad que, pasado el primer impacto, se volvía un poco sosa, cuando no directamente sórdida. Nos cruzábamos en el comedor o en la estación del tren y cambiábamos un saludo o unas palabras sobre el clima. A veces también se podía preguntar la nacionalidad, en qué facultad se estudiaba, qué se tenía planeado para el fin de semana.

Un sábado, creo que fue el primer sábado que pasé en la Ciudad Universitaria, o quizás el segundo, no recuerdo, le pregunté a Heny si quería acompañarme a dar una vuelta. Aceptó. Salimos y en el andén del tren nos encontramos con un negro. Era un negro altísimo y muy serio, y nos saludó con mucha formalidad.

— Un gran tipo— dijo Henry—. Estudia en serio. Va a ser médico.

Después, fuimos hasta una librería del Boulervard Sanit Michel y Henry me presentó al dueño. Después, compró un libro que necesitaba. No había mucha gente en la calle. Se palpaba el fin de semana en el aire.

Volvimos a la cité al mediodía. Hacía frío y fuimos al comedor y ya era tarde pero igual nos dejaron pasar. El comedor los sábados era deprimente. Había platos sucios acá y allá, y las mesas tampoco estaban limpias. Para colmo, se nos pegó Tony Manija, un español insoportable. Yo no lo conocía pero mi cuenta enseguida quién era.

Nos contó la historia de la estudiante de biología que moría en un accidente de tráfico y al otro día algunos de sus compañeros que no sabían del accidente la veían en una clase, con cara de perdida y mirada ausente.

— Tony— le dijo Henry—, me acabas de estropear el almuerzo.
Yo me sentía igual. Después, Tony intentó entusiasmarnos con un estudiante de abogacía que se pasó seis años en París sin abrir un libro, yendo al cine y de borrachera en borrachera. El padre lo golpeó hasta límites surrealistas, indignado y decepcionado, cuando en un viaje a París descubrió que su hijo era un holgazán que dilapidaba el tiempo y el dinero. En la versión de Tony Manija los golpes lo dejaban ciego.

— Ésta está mejor—dije.

Terminamos de comer y Tony todavía insistía. Hablaba como si sus historias fueran las más importantes del mundo, como si no le pesara la tarde de sábado o la mugre del comedor. Unos pícaros cuya nacionalidad se desconocía habían organizado una fiesta con cerveza libre vencida, y que después de mandar a una buena tanda de alemanes y norteamericanos intoxicados a un hospital de Clunny, habían desaparecido con el dinero, arruinando sus promisorias carreras universitarias.

Nos levantamos de la mesa. Henry hasta le dio una palmada en el hombro a Tony Manija. Salimos y había empezado a llover.
— Bueno, por lo menos vamos a dormir una buena siesta.
— París, París— dije yo, y nos reímos.

8 Comments:

Blogger Unknown said...

Hola. Comienzo a leerme Mi versión de París.
Espero tener comentarios constructivos.
Un saludo.

5:34 AM  
Anonymous Anonymous said...

Este Capítulo me resulta más bien una continuación del segundo que uno nuevo (¿por el tema de los negros o porque transcurre en los comedores?) El primero me pareció promisorio (buena la imagen de las lápidas y los gusanos, aunque París según me cuentan, es más "hedorosa" que ascéptica)Ahora bien, ¿se fueron los tres juntos a hacerse una siestita . . .? (no queda muy claro, pero si es así, no nos dejes con la intriga :)

Saludos de un lector intrigado

11:00 AM  
Blogger Terra said...

Valdona, portate bien. Mirá que mi paciencia tiene una límite y si te agarro haciédote la loca te voy a dar con la derecha en las naglas.

11:23 AM  
Anonymous Anonymous said...

Bueno, bueno, no es para tanto; fue un chascarrillo. Lo que pasa es que uno está esperando que aparezcan las chicas en el relato . . . y vamos por el capítulo tres.
Pero no hagas caso: esperamos el capítulo cuatro, venga como venga.

Saludos de un lector amonestado.

1:36 PM  
Blogger Obelix said...

Terranova,
Coincido con Valdona. Es hora de terminar con esta historia gay Henry-Terry y sacar a la cancha a un par de parisinas ardientes.

Atte.

PD me gusta la novela

1:46 PM  
Blogger Obelix said...

Terranova,
Coincido con Valdona. Es hora de terminar con esta historia gay Henry-Terry y sacar a la cancha a un par de parisinas ardientes.

Atte.

PD adelante con la novela

1:48 PM  
Blogger Rodrigo Terranova said...

Juan, me gusta cómo va tomando forma el relato sobre Paris. Lo de golpear a alguien hasta límites surrealistas es un hallazgo.

4:30 PM  
Anonymous Anonymous said...

No no a mi lo de los límites surrealistas no me gusto.
En general me esta gustando, pero coincido con valdona en que el 2 y el 3 son uno solo.

Saludos

7:07 PM  

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