Friday, November 04, 2005

estampilla con rinoceronte (4)

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Rinoceronte...rinoceronte...rino...rino... me gusta...lo saboreo... al ver su noble estampa.
Hace unos años escribí un libro de poemas, algo no muy bueno, era mi segundo libro (lo que no llega a justificarme ni en media página); inspirado por la Musa (aquella que arribaba tarde al desvarío, sólo para las decisiones finales, cuando todo estaba frito),lo titulé, con muchísimo placer, "Rinoceronte en Venecia", encantado por una pintura rococó de Pietro Longhi, muy simpática (la recomiendo). Sí, muy contento estaba yo con la cara de ese tomo, con mi carátula ejemplar, lástima que el libro...el libro...su interior culposo estaba lleno de yo sé bien qué porquerías (que todavía quiero).
"No hay que abrirlo", recomendé a mis conocidos, los pocos que recibieron el libro, y lo veían idiotizados mientras contenían el pulgar, y lo abrían un segundo después de retirarme, lo abrían a mis espaldas, desconcertándose al instante con las primera palabras; luego volvían a la tapa,al encabezado de tapa: allí estaba la simpatía, allí comenzaba y terminaba el libro, tan exótico, tan exquisito, tan genial, que hacía olvidar las 70 páginas que lo sucedían (pretexto para sostener dos tapas y bellísimo título). Al verme nuevamente, con gusto me decían "leí Rinoceronte... lo leí...a Rinoceronte...en Venecia...en Venecia..."; y yo volvía a satisfacerme por ser el autor de tan genial obra, gloriosa, presta a convertirse en el clásico menos leído de la literatura (adecuada para "lectores de vidrieda", diría Macedonio).

8:25 PM  

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