Wednesday, April 25, 2007

Más sobre Soiza Reilly

(Fragmentos que no entraron en la reseña de La ciudad de los locos y otros textos, Adriana Hidalgo.)

Caras y caretas mandaba corresponsales a las guerras europeas y era el plato central del banquete de la movilidad social. El francés era el idioma de la civilización y se leía a Anatole France y a Ruben Darío. Mientra, en laboriosas en las redacciones de olor rancio a tabaco y cera de piso, las manos de los reportes contaban los ecos de la ciudad. (Esto es un poco cursí, por eso salió.)
Comprendiendo que la objetividad solamente podía lograrse con buen ritmo y titulares truculentos...
Soiza no para de escribir. Escribe incluso permanentemente, como cuenta la anécdota de la mucama. Soiza está en su escritorio y lee en la penumbra con las persianas bajas. Afuera, en la calle, la mucama hace puerta con un pretendiente. Soiza escucha que el hombre le pregunta a la mujer de qué trabaja su patrón. “¿Trabajar? –responde ella– Pero, por favor, si se la pasa escribiendo...”. Anécdota de importante ironía porque ninguno de esos periodistas narradores, colaboradores asiduos de Caras y caretas, comprendieron mejor lo que significaba escribir para ganarse la vida.
Sí, brutal. Pero al mismo, también jugaba a la erudición. En su programa de radio, la cita de autoridad era obligada, picara y casi siempre de lector avispado.
Una de las piezas más citadas y sensuales de la tradición cultural argentina, colmo de la productividad literaria del resentimiento, como es el prólogo a Los lanzallamas de Arlt le debe todo a los prólogos de Soiza. Menos clara es la relación entre La ciudad de los locos y Los siete locos. Existe una diferencia tal como entre una fábula de Esopo y Dostoiesky. Claro que un Esopo lisérgico...
Leitmotiv recursivo: perversión de la clases altas argentinas. Pero también de las clases bajas y medias. Luego, perversión como motor social. Luego, el deseo como motor social.

2 Comments:

Blogger Jaramillo said...

"...en las redacciones de olor rancio a tabaco y cera de piso, las manos de los reportes contaban los ecos de la ciudad".

Y a pesar de ser un cut-out, está muy bien. Digamos que lo que celebro es el riesgo de imaginar cómo debía ser la sala de redacción.

Más inspiradoras que las de hoy seguro. Por eso Soiza (según comentás) escribe de puta madre.

¿Qué mierda estaremos escribiendo nosotros, Terranova, si ya no se puede fumar en la redacción y el Cif se convirtió en el perfume de época?

2:53 PM  
Blogger Terra said...

Ojo con el Cif que si es baño está sucio y no tenés un buen tacho a mano, sufrís como un puerco.

3:14 PM  

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