Wednesday, October 12, 2005

diálogo

Oliverio dijo esto sobre la literatura y Llach le respondió esto.

9 Comments:

Blogger paula p said...

oli es muy largo. siempre.
ganò llach

(..igual despuès leo)

7:16 PM  
Blogger Terra said...

Gecko, no te hagás el loco. Mantener un blog es algo que lleva su trabajo e implica su riesgo. Y vos lo sabés bien eso. (La paja en el ojo ajeno.)

10:48 PM  
Blogger Sparhawk said...

Yo no sé, pero no me banco a los escritores clasistas, esos que te miran de arriba con el intelecto cuando pueden en realidad estar mirando de abajo en reconocimiento y realizaciones concretas. A mi parecer, algo así está empañado con envidia. El tal Oliverio me cae como tal. Tanta verborragia le pinta intelectualmente, sólo en la superficie, cual cáscaras de cebolla, cuando es posible que el centro esté vacío.

En fin, cada lector es un crítico...

Luis

12:56 AM  
Blogger oliverio coelho said...

EPa, Gecko... Y vos de dónde saliste? Lee despacio la nota. No creo que se trate de verborragia de resentido, están en juego otras cosas, la despolitización de la vida pública en especial. La despolitización de la "publicación" a través de correctores, bolsas de premios literarios, agentes que inflan escritores y escritores que entran en juego y tienen una vida útil de diez años porque resignan una lengua perdurable -esa temporalidad íntima de la lengua que se cultiva en la poesía- y porque viene otra camada atrás. Es lo mismo que dice SAer en su reciente entrevista, y lo que algunas revistas como Punto de Vista o El ojo mocho sostienen desde hace rato. Creo que ustedes suponen mucho más de lo que hay para entender.

Como conozco más o menos el mercado editorial por dentro, traté de desplegar una crítica honesta. Por ahí hay conceptos que llevan al malentendido. Por lo menos Llach hace un lectura seria, pero a mi juicio desviada. La nota empieza, claro, con un lugar común, porque el tema de la nota es el lugar común en sí. Y justamente Un público privado tiene un doble sentido, el común, y otro, tangencial, que remite a un público despojado. Hablé de público de lectores y marqué la diferencia con el público que consume novedades. No hablé de Imperio, ni de bellas almas, ni del vulgo, ni de multinacionales. Sí hay una literatura conformista. Hay una lengua neutra y una literatura de exportación -que, ojo, puede tener sus méritos, pero por su construcción-. Hablé de un temporalidad humana que en lo público está despolitizada -por los medios, pro las condiciones de trabajo, por lo que sea- pero que en un tiempo ínitimo se politiza -y esa es la ventaja de la poesía, politiza, no creo que sea tan complicado leerlo así: no es producto, no se consume, circula de otro modo; es un remanente íntimo que no pasa ni por editings ni por la mano de agentes ni por maquinarias publicitarias, e involucra a quién, cosa que no ocurre con Crímines imperceptibles-. Ahora bien, hay narradores que buscan recrear en su prosa un efecto de intimidad parecido -los experimentales yo creo que apuntan a eso- y otros que labran un tono personal, como Chejfec o Becerra, y también crean en lo íntimo una conciencia política -pero entiendan, no estoy hablando desde categorías marxistas, hablo de una ontología de la lengua, por eso hablé de exceso de trascendencia-. Una conciencia que no debe entenderse como conciencia de clase -esto está perimido, creí que estaba sobreentendido- si no más bien como conciencia de una disolución -la sociedad aRgentina no sólo se descompuso, se disolvió, a esto me refería-: una conciencia negativa, muy mureniana, pero que que también aparece en Deleuze y en Heidegger cuando, respectivamente, uno detecta en genalogía del sentido na última potencia política y una red de significantes para leer la historia por fuera del acontecimientos, y el otro en una ontología cuya realización -y la superaciones son siempre prácticas políticas-, en la era de la técnica, es el ser de la lengua, la poesía misma, y no el conocimiento. Evidentemente estábamos hablando de cosas distintas, en idiomas disociados, y tendré que revisar puntos un poco herméticos de la nota, o no subir más este tipo de escritos al blog.

3:46 PM  
Blogger oliverio coelho said...

Otra cosa: a Gheko y Luis. No puede ser que tengan la mala leche de creer que una crítica de esta clase obedece a algún tipo resentimiento, es decir, suponer que entre lo escrito y el que escribe media un deseo frustrado. A ustedes dos les Falta ética, me parece, o son peleles y tendrían que quedarse en el molde. Se puede hacer una crítica desde la experiencia. El resentimiento supone una experiencia ausente. A ver, no creo que Saer hable del mercado editorial en términos peyorativos porque le fue mal, sino por ética, porque sabe de lo que habla. Y por qué te crees que Piglia dice que si hoy en día Borges llevara Ficcions a una editorial sin duda se lo rechazarían? Creo que en el medio hay un filisteísmo y un snobismo que ustedes dos ignoran. Juan sabe de qué hablo.

Los invito a que me llamen al 4931-8532 y charlamos. Si les sirve, mi próxima novela sale por un grupo editorial, y no por eso yo voy a dejar de sostener que las multinacionales españolas terminaron de arruinar lo poco quedaba del medio editorial argentino, y que el mercado acá funciona como cualquier otro, como si cada libro fuera una lata de atún, y como si la literatura, entre las subvariantes del producto editorial, fuera un elemento muy menor. Se pueden sostener posturas en vez de imposturas, ¿eh? Se trata de aislar de lo informe ese elemento menor, y determinar sus cualidades en la intimidad de una lengua –ver comment anterior-. La verdad es que la sobreproducción y la política de las editoriales confunde: premios que son operaciones de marketing y traducciones impuestas desde otro país y en un español ajeno. Un ejemplo, en una msima colección salen Gustavo Ferreyra y Dal Masseto, y van a saldos como si escribieran lo mismo, cuando la maravillosa lengua en Ferreyra es tan perceptible como la falta de talento y la demogia de Dal Masseto, y si este último encuentra lectores a corto plazo, el primero los encuentra, por la personalidad de su escritura, a largo plazo. Este discernimiento es el mínimo que se le puede exigir a una editorial. La seguimos...

6:12 PM  
Blogger Sparhawk said...

Oliverio, primero que nada, gracias por dirigirte a mi, no muy elegantemente, pero en fin, me hablaste. Te concedo un par de cosas: a) desconozco el ambiente editorial argentino actual aunque sí conozco algo de su glorioso pasado desde el punto de vista de un ávido lector; b) que me quedó claro que "ojos vemos, corazones no sabemos". Si el tono de tu nota--no lo que dijiste, que después de todo es una opinión personal sobre un tema en particular--, no fue lo que interpreté, entonces no te expresaste bien. La nota destilaba otra cosa, y como estaba presentada, resultaba un poco pedante y arribista. Diría que de la misma forma en que te sentís en libertad de tratar a alguien con una opinión contraria, de pelele. Simple.

Si la intención no fue esa y lo interpreté mal, pues, no me queda otra que excusarme. Sin embargo, y desconociendo tu obra--en toda honestidad--, si lo que escribís como ficción es similar en porte a lo que escribís como comentario, te va a costar convencerme como lector. Pero ya lo sabemos, no me necesitás.

De todos modos, gracias por el teléfono. Quién sabe, a lo mejor me da por llamarte y charlar de una forma más civilizada.

Luis

10:44 PM  
Blogger Miguel P. Soler said...

Fuera de los conflictos de pertenencia y espacio, me quedé reflexionando en esa frase de Piglia: que si Borges presentase Ficciones no habría editorial que se lo edite. Lo cierto, y según tengo entendido, cuando salió Ficciones, Borges estaba amparado por Victoria Ocampo y su grupete de Sur. No es que me parezca "mal", sólo que las "relaciones" son como hoy u ayer, los puentes más eficaces para acceder a algo (y no me digan que a Borges no le interesaba publicar, que todo era una jodita para entretenerse con sus amiguitos.) Ojo, no estoy hablando de amistad, sino de conveniencia. Cuando uno dice que todo tiempo pasado fue mejor, o más bien fue más puro (y viceversa), es que las estrategias de simulación y los códigos de pertenencia y corrección han cambiado respectivamente, pero siempre el fin es el mismo: la oportunidad por sobre el talento o la idoneidad.
No creo que Oliverio estés frustrado, pero tal vez, como yo, estés desalentado. Porque cuando la oportunidad iguala a un talento y a un simulador, los dos irán a saldos porque el número de lectores en el mundo (en el país) habrá descendido notablemente.
Nunca me gustaron las luchas despectivas entre lectores (¿qué somos, sino principalmente lectores?): lucha de pobres contra pobres. Las de escritores son divertidas porque irán a anecdotarios vazquezianos, siempre y cuando no hayamos leído ninguna de sus obras.

Saludos

10:44 AM  
Blogger Sparhawk said...

No es que me parezca "mal", sólo que las "relaciones" son como hoy u ayer, los puentes más eficaces para acceder a algo (y no me digan que a Borges no le interesaba publicar, que todo era una jodita para entretenerse con sus amiguitos.)

Una visión más prágmatica y realista. Me gusta y creo que tiene mucho sentido. Pero no, mi intención no es pelear con el Sr. Oliverio, al que le respeto su mensaje aunque tenga problemas con el sobre. Y como dije arriba, considero que cada lector es un crítico (y encima insufrible... :-) )

Saludos,
Luis

11:56 AM  
Blogger Sparhawk said...

Para bajar la globa, y con la ñata contra el vidrio, mirando lo que pasa del otro lado y hablando de criticar y de críticos, hoy me topé con esto ... ¡Qué lo parió! Al amigo Jacobodeza le llevó quince páginas imprimirlo para leerlo tranquilo (y después caerle encima, claro...) Tiene razón Hernán, es entretenido mirarlo de afuera... :-)

Peace.

5:20 PM  

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